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Mexico 1986: Diego Armando Maradona

Mexico 1986 fue sin dudas la mejor copa del mundo de Maradona.  El número 10 argentino era ya una estrella de nivel mundial, el más conocido futbolista del planeta, y toda la gente estaba esperando su magia en este torneo. Lo que él hizo en el mundial mexicano fue algo increíble.

El primer partido de Argentina fue contra Corea del Sur y Argentina ganó 3-1 con goles de Valdano (6. y 46.) y Ruggeri (18.). El segundo fue frente a Italia, los campeones de España 82. Italia marcó con un penalti de Altobelli (7.) pero Maradona empató (34.) con un toque suave dejando parado al portero italiano Galli. La selección argentina estaba clasificada después de ganar también el ultimo partido contra Bulgaria 2-0 con goles de Valdano (4.) y Burruchaga (72.). Argentina ahora tenía que enfrentarse a Uruguay. 

El partido de la segunda fase contra Uruguay terminó 1-0, con gol de Pasculli (41.) y así la selección argentina se clasificó por los cuartos de final. 

El 22 de Junio de 1986 es una fecha que siempre será recordada por los aficionados de fútbol: Argentina contra Inglaterra, un partido que va más allá del fútbol, por la guerra de las Malvinas. La primera parte se acabá con un 0-0, pero los primeros diez minutos de la segunda parte ya pertenecena la leyenda. Era el minuto 50 cuando una pelota en el área fue tocada por la mano de Diego ("La mano de Dios" - como él mismo dijo después del partido) -foto!- : él saltó mas alto que el portero inglés Shilton, tocó la pelota con el puñetazo y fue gol. El árbitro no revelando falta confirmó el gol... los ingleses no lo podían creer! Nunca se podrá olvidar esta escena, la "Mano de Dios" es memorable.

Pero lo que también nadie podrá olvidar fue el segundo gol a Inglaterra: era el minuto 54. cuando Maradona marcó el gol más extraordinário de la historia del fútbol (-foto!-). Él empezó en el mediocampo, gambeteando a cinco ingleses y luego al portero apoyando suavemente la pelota en el arco! Esto fue de verdad un gol increíble, y fue elegido "Mejor gol del siglo XX". Argentina estaba 2-0 y fue bastante para ganar, aunque Lineker marcó un gol en el minuto 81.; la selección argentina estaba en semifinal!

En semifinal la selección argentina tenía que jugar contra Bélgica. Argentina ganó fácil 2-0 con dos golazos espectaculares de Diego (51. y 63. minuto) que castigó dos veces a Pfaff, el portero belga. Diego ya era el hombre de la competición. Argentina estaba en la final de la copa del mundo! 

En la otra semifinal Alemania Occidental le ganó a Francia 2-0. El día de la final fue el 29 de Junio. Argentina contra Alemania! Fue un partido muy dificil, y muy ajustado, el defensa de Argentina Brown marcó el primer gol (32.) y la primera parte terminó 1-0; Valdano marcó el 2-0 (56.) pero Alemania marcó el 1-2 con Rumenigge (73.) y luego empató con Völler (82.). Todo el mundo esperaba el tiempo extra pero Diego dió un increíble pase-gol a Burruchaga que marcó el 3-2 (84. minuto)! Cone l gol de Burruchaga, Argentina se consagró Campeón del mundo! 
¿Quién puede olvidar a Maradona besando la copa y levantándola al cielo (-foto-)? Lo que él hizo en este torneo es algo difícil de explicar. Él era de verdad el más grande de todos! 

Burruchaga 1986: El Pase de Dios

Aparte del célebre gol de Diego – giro de Dios incluido – la otra historia que hay que contar del Mundial de México es la de la final contra Alemania. Argentina ganaba 2-0 bien, cómoda, casi sin transpirar. Teníamos la copa en el bolsillo y entonces los alemanes nos empataron, casi sin quererlo. Parecía que la cosa se complicaba, quedaban quince minutos y a muchos les empezaba a faltar el aire, pero por suerte aún nos quedaba Burruchaga. El hombre que había logrado ponerse la número 10 de Independiente,  mandando al banco al mismísimo Bochini en su mejor época, luego de más de 10 años de titularidad en que el Bocha nos había dado cinco Libertadores y dos Intercontinentales que ganó prácticamente él solo. Antes de empezar ese partido, Bilardo la tenía clara: la manija no iba a ser Diego, sino Burru, tal como ocurriera dos años atrás en un partido memorable en que Argentina había vencido 3-1 a Alemania en Duesseldorf, con Burru de manija. Lo había dicho antes del partido y nadie le creyó: ¿Burru de manija? ¿teniendo en nuestras filas al mejor jugador de la historia y en su mejor momento? Seguimos sin creerle hasta que los alemanes empataron.

Se lo dijo Valdano a Burruchaga en el círculo central luego del segundo gol alemán: “Ya éramos campeones del mundo, y ahora hay que volver a empezar.” “Tranquilo, que ganamos igual” fue la respuesta. La fe ciega, el hambre de gloria de Burru seguían intactas. El partido se reanudó con una rara sensación: todos sabíamos que Argentina era más, pero a los alemanes se los había visto ganar finales con mucho menos equipo que aquel de México, así que parecía que tocaba sufrir de nuevo. Fue entonces cuando apareció una pelota dividida en mitad de cancha, un rebote dentro del círculo central que salió en dirección de Diego. Me lo decía mi viejo siempre: “La pelota busca al jugador. Cuando uno sabe, no se desespera. La pelota sabe, la pelota busca al jugador….” Diego se la ve venir muy encima, al cuerpo, y da un paso atrás para darle tiempo a que baje un poco. Los dos alemanes que andan más cerca se le van encima, pero ya es tarde. La pelota busca al jugador, y el genio lo ve todo una fracción de segundo antes de que ocurra.

Lo que siguió fue una auténtica obra de arte, una de las más exquisitas joyas de la corona del fútbol, la conjunción más perfecta entre eficacia, estética e imaginación que se haya visto nunca en un pase. Bobby Charlton, que del tema sabe algo, dijo luego del partido que ese fue el mejor pase-gol que había visto en su vida. Lo dicho: la pelota le llega a Diego mal, a media altura, obligándolo a retroceder – ni pensar en pararla – mientras espera que baje, para poder acariciarla con la cara interna de la zurda, y así ponérsela servida a Burru por el callejón del ocho para que se vaya solo hacia el gol.

Burru sale como una tromba hacia adelante, tan rápido que parece que los alemanes no corren, y presiente su destino de héroe. ¿Qué pensó, que no pensó Jorge Burruchaga en esa carrera interminable? ¿Habrá pensado en sus viejos, en los amigos del barrio? ¿se habrá acordado de cuando se ganaba la vida como albañil, antes de jugar en Arsenal de Sarandí? A lo mejor. Lo que nos contó después del partido fue que sintió como un vértigo, que veía el arco agrandarse y achicarse mientras corría esos pocos metros que le parecieron kilómetros. Tal vez por eso la alargó mucho al final, dando la sensación de que el arquero salió mal – cosa que no es cierta – pero llegó a dominarla justo al borde del área, justo a tiempo para definir el partido. Se acordó entonces de una de las leyes fundamentales del fútbol, la que tantas veces le repetía el Bocha en los entrenamientos y le mostraba en las finales. Esperó a que el arquero diera el paso adelante y se la cruzó suave al segundo palo.

Valdano, el negro Enrique, Brown, todos corrieron hasta el banderín del corner para abrazarlo. Diego los miraba sonriente desde la mitad de la cancha. Había dejado de correr hacía rato porque sabía que, desde el momento en que salió su pase, a todos nos había quedado claro que el campeonato, se había acabado.

Oscar Ruggeri: No es fácil ganar la Copa del Mundo

Experiencia. “El Cabezón”, exdefensor y campeón en México 1986, confía en el equipo que dirige Alejandro Sabella, aunque recordó que hubo buenos equipos argentinos que no fueron campeones.

y imágenes conocidas de Oscar Ruggeri en la selección, como cuando en 1991 y 1993 levantó las dos copas América que Argentina ganó en Chile y Ecuador con la dirección técnica de Alfio Basile.
De todos modos, el exdefensor se emociona cuando recuerda un hecho menos público en su vida: cuando volvió a su ciudad, Corral de Bustos, luego de ser campeón del mundo en 1986.

“Me estaban esperando a unos kilómetros del pueblo con el autobomba de los bomberos. Me subieron y me llevaron por todo el pueblo. Estaba toda mi gente, mis amigos, todos esperándome. Estaba feliz. ¡No podía ser que estuviera toda la gente corriendo el coche! Me hicieron un recibimiento bárbaro, como a todos en sus pueblos. No era común en Corral de Bustos y por suerte le pude dar esa felicidad al pueblo”, detalló ayer “el Cabezón”, mientras se le iluminaba la cara.
El amor de Ruggeri por la selección (jugó 97 partidos) se retrata en la anécdota de que cuando veía a un chico con una camiseta de una selección que no es la albiceleste, detenía su auto y lo hacía reflexionar de que no había camiseta más linda que la argentina. Ayer volvió a sentir orgullo, al levantar el trofeo dorado que ganó en México 1986.
–¿Qué sentiste al tocar nuevamente la Copa del Mundo?
–Es un placer. Me da felicidad y hace reflexionar que pasan los años y qué difícil que es estar en este momento. Gracias a Dios nosotros lo pudimos hacer en 1986. Y ojalá que estos chicos lo puedan hacer ahora porque Argentina necesita que esta generación sea campeón. No es fácil. La prueba está en que pasan muchos años y no se la pudo ganar. Se consigue con mucho esfuerzo y sacrificio.
–¿Qué anécdota recordás del Mundial de México?
–Fuimos los primeros en llegar a México y los últimos en irnos, gracias a Dios, con la Copa. Recuerdo que la concentración no alcanzaba para todos y solamente 16 dormían en habitaciones como corresponde, y a mí, a Valdano, Trobbiani, Passarella, Brown y Almirón, nos armaron con cartones duros y chapas un lugar donde dormíamos los seis. Nos llovía y nos pasó un montón de cosas... Pero estaba feliz.
Atento para responderles a todos, Ruggeri estaba contento de compartir el día con muchos hinchas.

“Que la gente pueda ver de cerca la Copa es una linda sensación... Yo vi la reacción de los periodistas cuando destaparon la Copa y fue de admiración. Y seguro que todos quieren sacarse una foto, porque es algo especial, que se hace cada cuatro años, no la ganás seguido...".
–¿Cómo ves al equipo para el Mundial de Brasil?
–Son unos jugadores que se tienen que dar cuenta de que no se pueden ir de la selección sin ganar el Mundial. Es difícil. Ahora todos decimos ‘hay que ganar, hay que ganar...’ Pero ganar la Copa no es fácil. ¡Mirá que han ido grandes selecciones..! La del ‘98, la del 2002. Hay que estar bien. Todas las mañanas que te levantás tenés que estar brillante porque jugás contra los mejores del otro lado y no te perdonan.
Sobre la presencia de Lionel Messi en el equipo que dirige Alejandro Sabella, “el Cabezón” dijo que más que una presión debe ser una motivación: “Deben sentir que tienen al mejor del mundo y aprovechar esa situación. Ese tipo de jugadores son capaces de abrir los partidos cerrados con una genialidad”.
–¿Mientras esté Grondona no hay Ruggeri en la selección?
–No, no hay posibilidad. No sé cómo el otro día me dejó agarrar la Copa (en Mar del Plata).
–¿Vas a volver a dirigir?
–No, por ahora no. Estoy tranquilo y muy bien.
–¿Cómo tomaste la broma del Día de los Inocentes que decía que ibas a dirigir a Crucero del Norte?
–Lo que pasa es que soy amigo del presidente de Crucero del Norte y muy seguido lo voy a visitar. Por eso por ahí tiran... Pero por ahora no hay ninguna posibilidad.
–¿Se te pasó la bronca porque hace cuatro años no te dejaron trabajar con Maradona?
–Nooo... No se pasa. Se lleva para siempre.

Argentina vs Inglaterra mundial de México 1986

Un compacto de aquel partido histórico entre Argentina e Inglaterra, por los cuartos de final del mundial de México 1986, donde Maradona marcó un gol con la mano y otro golazo, el mejor de la historia hasta el momento.

Argentina 3 Alemania 2 Final Mundial 1986 (Resumen Completo)

Argentina y Maradona, campeones del mundo

Argentina se impone 3-2 a Alemania en un duelo emocionante hasta el final Cardíaco, como debieran de ser todas las finales de futbol, con un último trazo maestro de Diego Maradona, un gesto de genio  y su proclamación total , absoluta, como el mejor, Argentina se impuso 3-2 a Alemania y es campeón del mundo.

Y es que no hubo desperdicio en el partido.
Al sólido accionar argentino, a la maquinaria exacta conducida por Maradona y  aceitada por Jorge Burruchaga, que se puso al frente con los goles de José Brown y Jorge Valdano, le dieron alcance al más puro estilo alemán, con un temple histórico y con una fortaleza mental a prueba de balas extraterrestres.
Pero entonces el futbol se impuso a todo, a la férrea marcación del medio campo, al desgaste físico, a un posible declive mental. Los dos hombres de talento de los sudamericanos, Maradona y Burruchaga, se encontraron. El primero dio un impensable trazo por derecha al segundo que enfiló solo frente al arco teutón para asegurarse un lugar en la historia.
Antes de todo eso, los argentinos iniciaron con paso de campeón el encuentro. Sentían que el título era de ellos y actuaban con convicción y distinción.
Burruchaga aprovechó la marca sobre Maradona para jugar con los espacios y hacer un excelente juego repartiendo el balón y explotando siempre los huecos.
Pero el Diego tiene una onza de oro en los zapatos que cambia en cualquier momento del partido y además de jalar marca, siempre encontró la manera de hacer daño al rival.
Pese a lo férreo en el medio campo y al talento mostrado por los argentinos, hubo de ser un defensa, tras un error de Schumacher, quien abriera el marcador. El arquero alemán se pasó buscando un balón en un tiro libre y José Brown marcó de cabeza a los 22 minutos.
En el segundo tanto, simplemente aprovecharon los espacios dejados por los europeos que se volcaron al frente. En un feroz contragolpe Valdano puso un 2-0 de calma y tranquilidad reflejo de su tiro para batir a Schumacher.
Pero a los alemanes hay que clavarles el puñal en el corazón y darles un disparo en la cabeza, y aún así estar pendientes porque aún se mueven y se revuelven buscando regresar. En jugadas similares, tras sendos tiros de esquina, Rummenigge a los 74 minutos y Voeller a los 80' empataron el partido.
Y entonces el genio de Maradona a los 84', la conducción de Burruchaga, la estirada inútil de Schumacher, el festejo, el éxtasis, el sabor de ser campeón del mundo para los argentinos.