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Argentina entrenó liviano y Di María todavía no tiene reemplazante

La Selección argentina realizó este lunes un trabajo liviano antes de compartir un asado en el predio Cidade do Galo, en la localidad de Vespasiano, donde se entrenó a puertas cerradas con guardia de hinchas y cronistas, con la mente puesta en el cruce frente a Holanda.
El entrenamiento entregó muy poco para analizar desde lo futbolístico en relación al posible equipo que presentará Argentina en la semifinal del miércoles contra los holandeses, a las 17, en el Arena Corinthians de San Pablo.
Como sucede desde el inicio de la fase final del Mundial Brasil 2014, los habituales titulares realizaron ejercicios físicos livianos, luego un fútbol-tenis recreativo y finalmente tareas de elongación y flexibilidad, en un clima totalmente distendido, donde abundaron las sonrisas y los chistes.
El capitán Lionel Messi presenció la segunda mitad de la sesión sentado en la tribuna lateral del campo de entrenamiento, junto a integrantes de la delegación argentina.
Además, el delantero Sergio "Kun" Agüero trabajó a la par de sus compañeros ya recuperado de la lesión de grado uno en el bíceps femoral de la pierna izquierda, que sufrió el 25 de junio pasado en el triunfo de Argentina sobre Nigeria (3-2) en el estadio Beira-Río, de Porto Alegre, por la tercera y última fecha del Grupo F.
El médico del plantel, Daniel Martínez, confirmó el domingo último que el futbolista de Manchester City "ya está para jugar".
En tanto, el volante Ángel Di María, quien el sábado en la victoria frente a Bélgica (1-0) en el estadio Nacional de Brasilia, por los cuartos de final, sufrió una lesión muscular de grado 1 en el rector anterior del muslo derecho trabajó diferenciado.
En tal sentido, Martínez también manifestó que es una de las lesiones "más leves", aunque descartó la presencia de "Fideo" para partido del miércoles.
Una vez finalizada la práctica, en el sector superior del predio Cidade do Galo, donde está la concentración de los futbolistas y el cuerpo técnico, el plantel disfrutó un asado por segunda vez desde que se instalaron en Brasil.
La primera fue el viernes 27 de junio por el cumpleaños del defensor Hugo Campagnaro, dos días más tarde de vencer a Nigeria y lograr la clasificación a los octavos de final con puntaje ideal.
En tanto, fuera del predio, un grupo de 14 hinchas, identificados con una bandera que rezaba "Luis Guillón Argentina", le hicieron el "aguante" al equipo bajo un intenso calor que solo mermó cuando un camión hidrante del gobierno de Vespasiano los roció cerca del mediodía.
El plantel viajará el martes a San Pablo a las 11 en vuelo charter y a partir de las 18.30 y hasta las 19.30 realizará el reconocimiento del campo de juego en el Itaquerao, antes que Sabella brinde la conferencia de prensa, obligatoria en la previa de cada compromiso, a las 19.40.
Argentina y Holanda jugarán el miércoles a las 17 en el Arena Corinthians por un lugar en la final del domingo próximo en Río de Janeiro con el ganador de Brasil-Alemania, que se enfrentarán el martes en el mismo horario, pero en el estadio Mineirao de Belo Horizonte.

Sabella sorprendió al incluir a Maxi Rodríguez en lugar de Ezequiel Lavezzi


30.06.2014 | El entrenador sorprendió en la práctica al poner a Maxi Rodríguez en la formación titular, para la cual usó un sistema de 4-4-2. Ezequiel Lavezzi jugó para los suplentes.
El entrenador del seleccionado argentino, Alejandro Sabella, sorprendió al incluir a Maximiliano Rodríguez como volante derecho en lugar de Ezequiel Lavezzi, en el equipo que enfrentará a Suiza, por los octavos de final del Mundial.
Lavezzi fue el elegido durante las prácticas de la semana para reemplazar a Sergio Agüero, lesionado frente a Nigeria, pero Sabella dispuso un ensayo en espacios reducidos en el estadio Arena Corinthians, de esta ciudad, y el titular por derecha fue Rodríguez, aunque la presencia del jugador de Newell's Old Boys no significa que el técnico lo incluya mañana entre los once.
Inclusive, a Lavezzi lo probó en la semana como volante por derecha aprovechando su buen recorrido y verticalidad para tener ataque y auxilio en la contención.

El equipo que comenzó la práctica formó con: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Federico Fernández, Ezequiel Garay, Marcos Rojo; Rodríguez, Javier Mascherano, Fernando Gago, Angel Di María; Lionel Messi y Sergio Agüero.
A un costado del campo, el delantero Sergio Agüero realizó trabajos físicos a cargo del preparador físico Pablo Blanco y seguido de cerca por el kinesiólogo Luis García.
Agüero, quien sufrió una lesión en el bíceps femoral izquierdo ante Nigeria, trabajó el domingo en el campo y trotó en la cinta, y hoy aumentó la intensidad con ejercicios en la cancha en la que mañana el seleccionado argentino buscará el pasaje a los cuartos de final del Mundial de Brasil.

Argentina entrenó a puertas cerradas y por la tarde parte a San Pablo

El seleccionado argentino se entrenó esta mañana desde las 10 a puertas cerradas y sin atención a la prensa, a la espera de su viaje a San Pablo a las 19.30, con vistas al partido del martes próximo con Suiza, por los octavos de final del Mundial Brasil 2014.
El DT Alejandro Sabella realizó el sábado un ensayo táctico de 30 minutos en el que probó la variante obligada que presentará el equipo titular frente a la lesión muscular de Sergio "Kun" Agüero.
Ezequiel Lavezzi se movió como tercer delantero junto con Lionel Messi y Gonzalo Higuaín, pero con el compromiso de transformarse en un mediocampista derecho al momento de la recuperación de la pelota.
Argentina se instalará en el hotel Pullman Ibirapuera de San Pablo, donde mañana Sabella brindará una conferencia de prensa (11.30) y posteriormente el plantel realizará el reconocimiento del campo delArena Corinthians (12.15).
El partido con Suiza lo disputará el martes desde las 13 y en caso de ganarlo, los cuartos de final serán el sábado 5 con Bélgica o Estados Unidos, en Brasilia.

Argentina va por el primer lugar del grupo F ante Nigeria

Argentina ya clasificó. Como era previsible. Lo hizo con la magia de Messi. Como era previsible. Y tiene grandes chances de quedarse con el primer puesto del grupo. Como es previsible.

En foco. Hasta el momento Messi es el único jugador de campo que parece realmente en sintonía.
Los números otra vez aparecen seductores. Si hoy sólo empata ante los africanos, quedará primero e irá por una llave que asoma como accesible hacia las semifinales. Pero ya parece quedar lejos la realidad posible hasta el minuto 91 frente a Irán, que obligaba a la Argentina a no perder hoy para clasificar. Y ese escenario no fue de terror porque Lionel Messi parece estar jugando “su” Mundial. Sólo gracias a su magia no se sufrió más ante Bosnia y se evitó un papelón histórico ante los asiáticos. Por eso, la cita de hoy a las 13 en Porto Alegre no es una más, porque ya se necesita reflotar los argumentos ofensivos que se hicieron temible a esta selección.
No está claro si Sabella repetirá el equipo, pero es posible. Por lo pronto, en la conferencia de prensa de ayer jugó al misterio con los nombres pero no así con el esquema. Será el 4-3-3 que tanto le gusta a Messi y compañía. Y es más, los llamados Cuatro Fantásticos seguro serán de la partida. Había dudas con la presencia de Sergio Agüero, pero el técnico dio a entender que estarán todos en la cancha. Además, Rodrigo Palacio ayer volvió a entrenar diferenciado, así que difícilmente pueda reemplazarlo.
Marco Rojo, que tiene una amarilla y de recibir otra se perdería los octavos de final, es la otra duda y si Sabella decide preservarlo, el que ingresaría sería José Basanta. Ayer en un breve ensayo táctico, que fue a puertas cerradas, el entrenador nacional puso a los mismos once que vencieron a Irán. Pero podría haber cambios.
Nigeria no parece un rival de riesgo. Como la mayoría de los equipos africanos, mostró vacilaciones defensivas, aunque hay que decir que ni Bosnia ni Irán le convirtieron. Pero no asoma como el equipo temible que supo ser. Los africanos irán por el punto que los clasifique y se cuidarán de una derrota que puede dejarlos afuera si los iraníes vencen a los europeos.
Por eso habrá que ver qué actitud toman los nigerianos. Tal vez, si salen un poco más, facilitará el trabajo de Messi y compañía, que ya necesitan empezar a mostrar el potencial que tienen. No se jugará con el cuchillo entre los dientes, ni habrá una presión excesiva, pero sería malo si nuevamente Argentina queda en deuda y ni hablar si queda segundo, con lo cual enfrentaría a Francia muy debilitada. La selección necesita empezar a codearse con el aplauso. Y no sólo para Messi.

Reconocimiento del Beira Río (y para Leo)

Hizo el reconocimiento del estadio donde este miércoles enfrentará a Nigeria, en el cierre de la primera fase.


La Selección pisó el césped del Beira Río. Caminó por el gramado, como le dicen los brasileños al campo de juego. Apenas fueron 15 minutos de fama para los fotógrafos que, tal cual dispone la FIFA, accedieron a las primeras imágenes y tuvieron que retirarse para que la Selección pudiera entrenarse a puertas cerradas. Claudio Gugnali, ayudante de Alejandro Sabella, tenía las pecheras naranjas en las mano. Los periodistas no pudieron observar a quien se las repartió. Sin embargo, el técnico apostaría a la misma formación que venció a Irán sobre la hora, muy a pesar de la tarjeta amarilla que tiene Marcos Rojo y que, de sumar una nueva amonestación, puede hacerle perder los octavos de final ante Ecuador o Suiza, siempre y cuando la Selección termine primera en el Grupo F.
Es decir que Argentina formaría con Romero; Zabaleta, Federico Fernández, Garay, Rojo; Gago, Mascherano, Di María; Messi, Higuaín y Agüero bajo el lema del equipo de memoria. De cualquier modo, nadie descarta algún cambio porque en los últimos tiempos, el técnico se ha mostrado imprevisible. Incluso, en la conferencia de prensa que brindó antes del reconocimiento, no quiso confirmar el equipo, habló de las molestias físicas de algunos jugadores, aunque evitó revelar sus nombres, y dijo que estaba en estudio la tarjeta amarilla de Rojo.
Un día especial. "Feliz cumple, Leo!! Te quiero amigo!!", escribió el Kun Agüero en su cuenta de Twitter. En la imagen que subió aparece junto a Lionel Messi, durante el reconocimiento del estadio Beira Río. Lo mismo hizo Javier Mascherano a través de la red social de los 140 caracteres junto a una foto con la Pulga y el Kun y el mensaje: "Feliz Cumple Leo!!!!" 

La Selección ya está en Porto Alegre a la espera de Nigeria

El seleccionado argentino llegó este lunes a la noche a una ciudad de Porto Alegre revolucionada por sus fanáticos, que le darán un marco absolutamente albiceleste al partido del miércoles próximo con Nigeria, correspondiente a la tercera y última fecha del Grupo F del Mundial Brasil 2014.
El plantel que entrena Alejandro Sabella, con su capitán Lionel Messi a la cabeza, fue recibido por unos 300 hinchas en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional Salgado Filho.
Pasadas las 21, el micro oficial y un ómnibus complementario salieron por pista rumbo al hotel Deville, donde otros 200 simpatizantes saludaron el arribo del equipo.
En el estadio Beira-Rio, donde enfrentará a Nigeria el miércoles, Sabella brindará el martes a las 13.45 la conferencia de prensa previa a cada juego y desde las 14.30, por espacio de una hora, los futbolistas reconocerán el campo de juego. 
Por la mañana, la Selección argentina se entrenó en el predio Cidade do Galo de Belo Horizonte de cara al partido con Nigeria, correspondiente a la última fecha del Grupo F del Mundial Brasil 2014.
Los jugadores dirigidos por Alejandro Sabella trabajaron desde las 10 a puertas cerradas y sin posterior atención a la prensa, en el predio de la localidad de Vespasiano.
Argentina (6), ya clasificada para los octavos de final por sus triunfos sobre Bosnia (2-1) e Irán (1-0), se adjudicará la zona con tan solo un empate.
El defensor Marcos Rojo, amonestado la primera fecha en el Maracaná de Río de Janeiro, es el único jugador que corre riesgo de perderse el partido de octavos si suma otra tarjeta amarilla frente a Nigeria (4).
Después de la práctica, el plantel tomó un nuevo charter rumbo a Porto Alegre a la espera del encuentro para el que -se estima- llegarán entre 50 y 100 mil mil hinchas argentinos a la ciudad.

Lo que el golazo no debería tapar

Como para no querer abrazar al 10. Se terminaba el partido, con un increíble 0-0, hasta que Messi inventó un gol a lo Messi y estalló el Mineirao.

¿Qué le pasa a Messi? ¿Y al Kun? ¿Y a Higuaín? ¿Y a Di María? ¿Y a Sabella, que duda con los cambios? El equipo está lleno de preguntas.

Hay cosas que el golazo de Messi no debería tapar. Empezando por el rendimiento del propio Messi. ¿Por que juega caminando? ¿Por qué está fastidioso? Esta vez el técnico puso el equipo que quería él y queríamos todos, en realidad, así que por ese lado no se puede decir nada. Cansado, sin explosión, espera al adversario para gambetearlo hasta que la pierde, como desenchufado. Tiene lagunas que son mares, distraído, en otra. Tanto tiempo esperando el Mundial para jugarlo así, realmente no tiene una explicación al alcance medio. Hay alguna traba que no le permite desarrollar todo su potencial, eso es evidente. Claro, después mete ese gol y listo. Pero listo las pelotas.
Listos estamos nosotros si el equipo no mejora sustancialmente. El golazo de Messi tampoco debería tapar lo bajo que están los otros delanteros. A Higuaín le rebota la pelota, duda en el área y no muestra la astucia que lo caracteriza ahí adentro. El Kun tira alguna fina, trata de poner empeño en volver (un par de veces, no crean que siempre) pero no da lo que puede, lo que sabemos que puede dar, lo que lo convirtió en uno de los mejores delanteros del mundo. Lo de Di María es sencillamente inexplicable. Hace un mes era un avión que rompía la final de la Champions y ahora no se puede sacar un jugador de encima, erra pases fáciles, cayó en el túnel del tiempo y volvió a ser ese jugador que elige el camino equivocado. Incluso juega en una posición rara, más tirado adentro, casi nunca abierto. Tal vez tenga drama con los mundiales, porque se parece más al Fideo de Sudáfrica que al que hasta hace poquito estaba al dente.
Sabíamos que los cuatro de arriba hacen más daño cuando pueden arrancar en velocidad y se les puede complicar en espacios reducidos, pero aquí viene otro punto débil que no debería tapar el gol de Messi: un poco de rebeldía, viejo. Mucha pasividad, poca dinámica, y sin dinámica, sin movimiento, sin lo que se dice actitud y también aptitud, sin todo eso, se hace monótono un equipo, repetitivo, y no encuentra sorpresa por ningún lado.
Tampoco debería tapar el gol de Messi que el equipo parece descansar el ataque en cuatro jugadores. Hoy al fútbol se juega mejor si atacamos todos y también defendemos todos. Argentina es un equipo partido. Cuando la pierden los de adelante, el rebote lo agarran siempre los rivales, porque nuestros medios están a 50 metros. En partidos como el de ayer (el rival jugó el sistema 1-9-1, un arquero y un delantero, el resto a defender), quedar a 25 metros de la jugada es un desconcepto. Otra cosa preocupante que el golazo e Messi no debería tapar es la defensa. Cuatro para marcar a uno es también un error. Si se va el 4, se queda el 3 es una regla que se debe romper en mil pedazos cuando el rival no ataca con nadie. Es como si hubieran aprendido el libreto de memoria y que no supieran el concepto. Eso nos lleva a otro tema que el golazo de Messi no debería tapar: Sabella, ¿qué pasa con los cambios? Mucha demora, muchas dudas.
¿No hay nada bueno? Sí. Que pasamos de ronda. Las atajadas de Romero. Después, ah, claro, el golazo de Messi, que todavía estamos gritando con los miles de argentinos que coparon Belo Horizonte, que todavía sufren los brasileños que son fanas de todos nuestros rivales, pero que no debería tapar las muchas cosas con las que está en deuda una Selección que hoy da más para pesadilla que para sueño.
Belo Horizonte (enviado).

Una genialidad de Messi salvó a la Selección del papelón y la metió en octavos

Lionel Messi, con un gol fantástico sobre el final del partido, no sólo le dio el triunfo a Argentina sobre Irán por 1 a 0, sino además la clasificación a los octavos de final del Mundial Brasil 2014 en un duelo en el que la Selección tuvo uno de sus rendimientos más bajos, casi tan malo como los fondos buitres.
El rosarino apareció en todo su esplendor a los 45 minutos del segundo tiempo y clavó la pelota en el ángulo superior derecho del arquero Alireza Haghighi para desatar la locura de los 40 mil hinchas argentinos que le dieron un marco espectacular al estadio Mineirao, de Belo Horizonte, en un partido por la segunda fecha del Grupo F.
Con ese gol extraordinario, el segundo en esta Copa del Mundo y el número 40 en el seleccionado nacional, Messi selló el pase a los octavos de final del equipo de Alejandro Sabella, que fue de mayor a menor y que volvió a quedar en deuda por el pobre nivel futbolístico exhibido.
Argentina, con la victoria, la segunda en el certamen ecuménico en igual cantidad de presentaciones, llegó a 6 puntos; cinco más que Nigeria e Irán; y seis por delante de Bosnia, rival al que venció en el debut por 2 a 1 en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.
El seleccionado nacional, con el esquema preferido por los jugadores, el 4-3-3, asumió el protagonismo desde el inicio, tuvo la tenencia de la pelota, marcó el ritmo del juego y generó situaciones, pero no las pudo convertir.
El equipo nacional fue de mayor a menor, ya que con el transcurrir de los minutos se fue desdibujando ante la férrea marca del sólido bloque defensivo iraní.
Es que Messi, el jugador distinto, el mejor del planeta, no logró meterse en el partido y Ángel Di María, la otra usina futbolística, tuvo apariciones esporádicas.
Entonces Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero, los otros dos atacantes, entraron poco en juego, más allá de que tuvieron sus chances a los 13 y 21 minutos, respectivamente.
Primero, el ex-River Plate no pudo en el mano a mano ante Alireza Haghighi, tras un pase brillante de un discontinuo Fernando Gago, y después el ex-Independiente exigió otra estupenda respuesta del arquero iraní con un exquisito remate al palo izquierdo.
Inmediatamente, 120 segundos más tarde, Marcos Rojo casi anota con un cabezazo que se fue cerca del poste izquierdo.
Argentina, durante ese lapso, tuvo juego, generó espacios, pero no concretó las ocasiones de gol que dispuso frente a un equipo iraní disciplinado, sólido y prolijo en defensa, pero muy limitado de mitad de cancha hacia adelante.
El entrenador portugués Carlos Queiroz no le puso marca personal a ningún jugador argentino y diagramó un planteo inteligente, que se fue consolidando conforme a cómo avanzó el partido.
De hecho, esa disposición táctica apagó el envión futbolístico del conjunto nacional, que con el transcurrir de los minutos se hizo predecible en ataque, ya que nunca soltó definitivamente a los laterales Pablo Zabaleta y Rojo en ataque.
Apenas un tiro libre de Messi y un cabezazo de Ezequiel Garay, a los 32 y 36 minutos, sucesivamente, fueron las últimas dos aproximaciones, más que llegadas de riesgo, que generó Argentina en el cuarto de hora final de la etapa inicial.
Irán, que se paró con un 5-4-1 inflexible, apostó como era lógico a una pelota parada, y a los 41 minutos llegó con un cabezazo del zaguero central Jalal Hosseini. Es que cada vez que quiso o intentó salir de contraataque la defensa albiceleste recuperó rápido la pelota.
Sin embargo, a los 7 minutos del segundo tiempo, tuvo la chance más clara con un cabezazo de Reza Ghoochannejhad, que contuvo Sergio Romero, a la postre la figura de la cancha.
Argentina, que dejó atrás el controversial dibujo 5-3-2 del primer período en el debut ante Bosnia (2-1), recién generó una jugada de riesgo a los 14 minutos con un remate de Messi, que se fue cerca del palo derecho. Y tuvo otra del rosarino, de tiro libre, y un disparo de Di María, a los 28 y 29 minutos, respectivamente.
Pero careció de una idea futbolística para quebrar la resistencia de un rival, en los papeles inferior, que hasta pudo ganarlo con un cabezazo de Ashkan Dejagah, a los 22 minutos.
Así se consumaba el partido, con cambios tardíos de un Sabella conservador y dubitativo, que esperó demasiado para torcer el rumbo de un encuentro que no le fua favorable en toda la segunda etapa.
De hecho, Irán que participa de su cuarta Copa del Mundo y nunca superó la ronda de grupos, tuvo el triunfo en los pies de Ghoochannejhad, un buen delantero, pero Romero, a los 41 minutos, volvió a salvar a la Argentina.
Era empate, era tristeza, era un paso atrás. Pero apareció Messi, hizo magia y le dio un triunfo clave al equipo dirigido por  Sabella, con un “gol de otro partido” en el epílogo del encuentro.
Síntesis
Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Federico Fernández, Ezequiel Garay y Marcos Rojo; Fernando Gago, Javier Mascherano y Angel Di María; Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero. DT: Alejandro Sabella.
Irán: Alireza Haghighi; Pejma Montazeri, Jalal Hosseini, Amir Sadeghi y Mehrdad Pooladi; Masoud Shojaei, Andranik Timotian, Javad Nekounam, Ehsan Haji Safi y Ashkan Dejagah; Reza Ghoochannejhad. DT: Carlos Queiroz.
Gol en el segundo tiempo: 45m. Messi (A).
Cambios en el segundo tiempo: 31m. Khosro Heydari por Shojaei (I), Ezequiel Lavezzi por Agüero y Rodrigo Palacio por Higuaín (A); 39m. Alireza Jahan Bakhsh por Dejagah (I); 42m. Reza Haghighi por Haji Safi (I) y 47m. Lucas Biglia por por Di María (A).
Amonestados: Nekounam y Masoud Shojaei (I).
Árbitro: Milorad Mazic (Serbia).
Estadio: Mineirao de Belo Horizonte.

Sabella ratificó el equipo con Messi, Higuaín y Agüero en la ofensiva

El director técnico del seleccionado argentino, Alejandro Sabella, ratificó una formación con el módulo táctico 4-3-3, que incluyó a su cuarteto ofensivo estelar: Ángel Di María, Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero.
La alineación de campo que probó el miércoles fue dispuesta en el inicio de una práctica cerrada enCidade do Galo, localidad de Vespasiano, donde la prensa se ubicó en los morros adyacentes del barrio Jardim da Gloria para espiar el trabajo del equipo.
La única variante se produjo en el arco, con el ingreso de Mariano Andújar en lugar de Sergio Romero, que no participó del trabajo por un estado febril, pero llegará sin problemas al partido con Irán.
Andújar; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fernández y Marcos Rojo; Fernando Gago, Javier Mascherano y Di María; Messi, Higuaín y Agüero participaron del primer equipo en el ensayo táctico.
Los suplentes alinearon a Agustín Orión; Augusto Fernández, Hugo Campagnaro, Martín Demichelis y José Basanta; Maximiliano Rodríguez, Lucas Biglia, Enzo Pérez y Ricardo Alvarez; Ezequiel Lavezzi y Rodrigo Palacio.
Así, no quedan dudas de que Sabella utilizará el "once ideal", con el esquema preferido por Messi, para asumir el compromiso ante Irán, por la segunda fecha del Grupo F del Mundial Brasil 2014.
Respecto del debut frente a Bosnia (2-1), el domingo pasado en el Maracaná de Río de Janeiro, Argentina presentará una variante posicional (4-3-3 por 5-3-2) y dos en cuanto a nombres: Gago por "Maxi" Rodríguez e Higuaín por Campagnaro.
La práctica de esta mañana contó con la visita del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino,Julio Grondona, quien se fundió en un abrazo con Messi al terminar el trabajo.
También fue seguida de cerca por el director de Selecciones NacionalesCarlos Bilardo, recuperado de un fuerte estado gripal que lo mantuvo en reposo las últimas 48 horas.
El seleccionado nacional, líder de su zona con tres puntos, jugará ante Irán el sábado a las 13 en el estadioMineirao de Belo Horizonte, en busca de un triunfo que asegure su clasificación a octavos de final.

Sabella trabajó con equipo completo por primera vez

El entrenador del seleccionado argentino, Alejandro Sabella, ensayó este miércoles con el equipo ideal, organizado con un esquema de 4-3-3, con Ángel Di María, Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero como referentes en ofensiva.
La prueba fue un fuerte indicio para el partido con Irán, que se jugará el sábado próximo a las 13 en el estadio Mineirao de Belo Horizonte, por la segunda fecha del Grupo F del Mundial Brasil 2014.
El entrenador ratificó el módulo empleado en la práctica anterior, al que le incluyó a Di María, quien el martes estuvo ausente por una fatiga muscular.
La alineación de este miércoles, en una cálida jornada en el predio Cidade do Galo, fue la misma que jugó el segundo tiempo con Bosnia (2-1), en el estadio Maracaná de Río de Janeiro: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fernández y Marcos Rojo; Fernando Gago, Javier Mascherano y Di María; Messi, Higuaín y Agüero.
Ese módulo, con Di María, Messi, Higuaín y Gago desde el inicio, se repitió apenas cuatro veces a lo largo del ciclo Sabella, iniciado en septiembre de 2011, con todos resultados exitosos.
Tres fueron por Eliminatorias Sudamericanas (4-0 a Ecuador en Buenos Aires, 3-0 ante Uruguay en Mendoza y 2-1 con Chile en Santiago), mientras que el restante fue en un amistoso con Suecia en Estocolmo (triunfo por 3-2).
Por primera vez desde que se instaló en Brasil, la Selección trabajó con sus 23 jugadores sin diferencias, puesto que el delantero Rodrigo Palacio lo hizo con normalidad por segundo día consecutivo, tras recibir el alta médica por el esguince de tobillo izquierdo que sufrió el pasado miércoles 4 ante Trinidad y Tobago en River.
El plantel albiceleste recibió por la tarde la visita de los familiares de los jugadores y el jueves trabajará bajo absoluta reserva, sin atención a la prensa.
Argentina, líder del Grupo F, asegurará su pase a los octavos de final en caso de una nueva victoria en el estadio Mineirao.

Síntesis de la Historia Argentina

Síntesis de la Historia Argentina
Autor: Felipe Pigna.
Felipe Pigna
Argentina indígena
La población del actual territorio argentino a la llegada de los españoles a principios del siglo XVI sumaba unas 330.000 personas agrupadas en una veintena de grupos étnicos. Los habitantes del Noroeste, de las Sierras Centrales y de la Mesopotamia practicaban la agricultura, mientras que el resto del territorio estaba ocupado por grupos de cazadores-recolectores. Las culturas más extendidas fueron los diaguitas al Noroeste, los guaraníes, los tupíes, los tobas y los guaycurúes en el Noreste, los pampas en el centro y los tehuelches, mapuches y onas en el Sur.

Conquista y colonia (1492-1776)
En 1536 Don Pedro de Mendoza fundó Santa María de los Buenos Ayres, la primera ciudad argentina. La miseria y el hambre doblegaron a Mendoza y su gente y Buenos Aires quedó despoblada hasta su segunda fundación por Juan de Garay en 1580. Las ciudades argentinas fueron fundadas por conquistadores que provenían de distintas zonas de América. La corriente pobladora del este, llegada desde España, tomó como base de operaciones la ciudad de Asunción y fundó las ciudades litorales. La que vino desde el Perú ocupó el Tucumán, como se llamaba entonces a todo el Noroeste argentino. Las ciudades cuyanas fueron fundadas por la corriente proveniente de Chile.

Virreinato (1776-1810)
Lo que hoy es la Argentina perteneció al virreinato del Perú hasta que en 1776 el rey Carlos III creó el Virreinato del Río de la Plata, cuyo primer virrey fue Pedro de Ceballos. La capital, Buenos Aires, se convirtió en un gran puerto comercial y se incrementó notablemente la exportación de cueros, tasajo y de la plata proveniente de las minas del Potosí. El sistema de monopolio impuesto por España prohibía comerciar con otro país que no fuera la propia España. Esto encarecía notablemente los productos y complicaba la exportación al tiempo que fomentaba el contrabando a gran escala. En 1806 y 1807 se produjeron dos invasiones inglesas, que fueron rechazadas por el pueblo de Buenos Aires, alistado en milicias de criollos y españoles. En cada milicia, los jefes y oficiales fueron elegidos democráticamente por sus integrantes. Las milicias se transformaron en centros de discusión política.

Independencia (1810-1820)
Las invasiones inglesas demostraron que España estaba seriamente debilitada y que no podía ni abastecer correctamente ni defender a sus colonias La ocupación francesa de España por Napoleón, la captura de del Rey Carlos IV y su hijo Fernando VII y la caída de la Junta Central de Sevilla decidieron a los criollos a actuar. El 25 de mayo de 1810 se formó la Primera Junta de gobierno presidida por Cornelio Saavedra, que puso fin al período virreinal. Mariano Moreno, secretario de la Junta, llevó adelante una política revolucionaria tendiente a fomentar el libre comercio y a sentar las bases para una futura independencia.
Entre 1810 y 1820 se vive un clima de gran inestabilidad política. Se suceden los gobiernos (Primera Junta (1810), Junta Grande (1811), Triunviratos (1811-1814) y el Directorio (1814-1820) que no pueden consolidar su poder y deben hacer frente a la guerra contra España. En esta lucha se destacaron Manuel Belgrano, José de San Martín, llegado al país en 1812, y Martín Miguel de Güemes. Las campañas sanmartinianas terminaron, tras liberar a Chile, con el centro del poder español de Lima. El 9 de julio de 1816 un congreso de diputados de las Provincias Unidas proclamó la independencia y en 1819 dictó una constitución centralista que despertó el enojo de las provincias, celosas de su autonomía.

Era de Rivadavia (1820-1829)
A partir de 1819 en el país se fueron definiendo claramente dos tendencias políticas: los federales, partidarios de las autonomías provinciales, y los unitarios, partidarios del poder central de Buenos Aires. Estas disputas políticas desembocaron en una larga guerra civil cuyo primer episodio fue la batalla de Cepeda en febrero de 1820, cuando los caudillos federales de Santa Fe, Estanislao López, y de Entre Ríos, Francisco Ramírez, derrocaron al directorio. A partir de entonces, cada provincia se gobernó por su cuenta. La principal beneficiada por la situación fue  Buenos Aires, la provincia más rica, que retuvo para sí las rentas de la Aduana y los negocios del puerto.

Época de Rosas (1829-1852)
En 1829 uno de los estancieros más poderosos de la provincia, Juan Manuel de Rosas, asumió la gobernación de Buenos Aires y ejerció una enorme influencia sobre todo el país. A partir de entonces y hasta su caída en 1852, retuvo el poder en forma autoritaria, persiguiendo duramente a sus opositores y censurando a la prensa, aunque contando con el apoyo de amplios sectores del pueblo y de las clases altas porteñas. Durante el rosismo creció enormemente la actividad ganadera bonaerense, las exportaciones y algunas industrias del interior que fueron protegidas gracias a la Ley de Aduanas. Rosas se opuso a la organización nacional y a la sanción de una constitución, porque ello hubiera significado el reparto de las rentas aduaneras al resto del país y la pérdida de la hegemonía porteña.

Buenos Aires y la Confederación (1852-1862)
Justo José de Urquiza era gobernador de Entre Ríos, una provincia productora de ganado como Buenos Aires que se veía seriamente perjudicada por la política de Rosas, que no permitía la libre navegación de los ríos y frenaba el comercio y el desarrollo provinciales. En 1851, Urquiza se pronunció contra Rosas y formó, con ayuda brasileña, el Ejercito Grande con el que derrotó definitivamente a Rosas en Caseros el 3 de febrero de 1852. Urquiza convocó a un Congreso Constituyente en Santa Fe que en mayo de 1853 sancionó la Constitución Nacional. Pero aunque ya no estaba Rosas, los intereses de la clase alta porteña seguían siendo los mismos y Bartolomé Mitre y Adolfo Alsina dieron un golpe de estado, conocido como la "Revolución del 11 de Septiembre de 1852". A partir de entonces, el país quedó por casi diez años dividido en dos: el Estado de Buenos Aires y la Confederación (el resto de las provincias con capital en Paraná). La separación duró casi diez años, hasta que en septiembre de 1861, el líder porteño Bartolomé Mitre derrotó a Urquiza en Pavón y unificó al país bajo la tutela porteña.

Organización nacional (1862-1880)
Luego de la batalla de Pavón se sucedieron los gobiernos de Bartolomé Mitre (1862-68), Domingo F. Sarmiento (1868-1874) y Nicolás Avellaneda (1874-1880), quienes concretaron la derrota de las oposiciones del interior, la ocupación del todo el territorio nacional y la organización institucional del país fomentando la educación, la agricultura, las comunicaciones, los transportes, la inmigración y la incorporación de la Argentina al mercado mundial como proveedora de materias primas y compradora de manufacturas.

República liberal (1880-1916)
En 1880 llegó al poder el general Julio A. Roca, quien consolidó el modelo económico agroexportador y el modelo político conservador basado en el fraude electoral y la exclusión de la mayoría de la población de la vida política. Se incrementaron notablemente las inversiones inglesas en bancos, frigoríficos y ferrocarriles y creció nuestra deuda externa. En 1890 se produjo una grave crisis financiera en la que se cristalizaron distintas oposiciones al régimen gobernante. Por el lado político, la Unión Cívica Radical luchaba por la limpieza electoral y contra la corrupción, mientras que, por el lado social, el movimiento obrero peleaba por la dignidad de los trabajadores desde los gremios socialistas y anarquistas.
La lucha radical, expresada en las revoluciones de 1893 y 1905, y el creciente descontento social, expresado por innumerables huelgas, llevaron a un sector de la clase dominante a impulsar una reforma electoral para calmar los ánimos y trasladar la discusión política de las calles al parlamento. En 1912, el presidente Roque Sáenz Peña logró la sanción de la ley que lleva su nombre y que estableció el voto secreto y obligatorio.

Primeros gobiernos radicales (1916-1930)
La aplicación de la Ley Sáenz Peña hizo posible la llegada del radicalismo al gobierno. Los radicales gobernaron el país entre 1916 y 1930 bajo las presidencias de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) (1928-1930) y Marcelo T. de Alvear (1922-1928), e impulsaron importantes cambios tendientes a la ampliación de la participación ciudadana, la democratización de la sociedad, la nacionalización del petróleo y la difusión de la enseñanza universitaria. El período no estuvo exento de conflictos sociales derivados de las graves condiciones de vida de los trabajadores. Algunas de sus protestas, como la de la Semana Trágica y la de la Patagonia, fueron duramente reprimidas con miles de trabajadores detenidos y centenares de muertos.

Década infame (1930-1943)
El 6 de septiembre de 1930 los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo encabezaron un golpe de estado, apoyado por grupos políticos conservadores, y expulsaron del gobierno a Yrigoyen, inaugurando un período en el que volvió el fraude electoral y la exclusión política de las mayorías. En 1933 se firmó el Pacto Roca-Runciman con Inglaterra, que aumentó enormemente la dependencia Argentina con ese país. Se sucedieron los gobiernos conservadores (el general Uriburu, entre 1930 y 1932; el general Justo, entre 1932 y 38; Roberto Ortiz, entre 1938 y 1942, y Ramón Castillo, entre 1942 y 1943), que se desentendieron de los padecimientos de los sectores populares y beneficiaron con sus políticas a los grupos y familias más poderosas del país.

Ascenso y auge del peronismo (1943-1955) 
En 1943 un grupo de militares nacionalistas dio un golpe de estado y derrocó al presidente Castillo. Dentro de este grupo se destacó el coronel Juan Domingo Perón, quien, desde la secretaría de Trabajo y Previsión, llevó adelante un política tendiente a mejorar la legislación laboral y social (vacaciones pagas, jubilaciones, tribunales de trabajo). El apoyo popular a Perón lo condujo al gobierno en las elecciones de 1946. Durante sus dos presidencias (1946-1952 y 1952-1955) Perón, que ejerció el poder limitando el accionar de la oposición y censurando a la prensa, impulsó una política que combinaba el impulso de la industria, el empleo, las comunicaciones y los transportes, con la acción social desarrollada por Eva Perón a través de la construcción de hospitales, escuelas, hogares para niños y ancianos, y ayuda económica para los más pobres.

“Revolución libertadora” (1955-1958)
En 1955 un golpe militar con amplio apoyo político y social derrocó a Perón, quien marchó al exilio. Tras el breve interregno de Lonardi, militar de corte nacionalista y católico, un nuevo golpe de comando puso al Ejército, representado por Pedro Eugenio Aramburu, y a la Marina, representada por Isaac Rojas, a la cabeza de un gobierno, cuyo objetivo medular era eliminar al peronismo de la vida nacional, apuntando fundamentalmente al movimiento obrero. El decreto 4161 y los fusilamientos de junio de 1956, máxima expresión de la reacción, se combinaron con la reforma de la constitución (1957) y la implementación de un proyecto económico liberal  ideado por Raúl Prebisch, que buscaba desmontar el modelo peronista y lograr la “estabilización” económica con el respaldo del FMI. En este marco de violenta persecución, comenzó la denominada “resistencia peronista”, que se extendió también a numerosos sectores populares no peronistas. No sin oposición interna, el régimen militar concedió una apertura electoral que creyó controlar y que dio paso al período de las democracias condicionadas encabezadas por gobiernos radicales.

Frondizi e Illia (1958-1966)
En 1958 el líder de la Unión Cívica Radical Intransigente, Arturo Frondizi, llegó al gobierno tras sellar una alianza con Perón. Sin embargo, su política desarrollista, llevada a cabo mediante la contratación de empresas extranjeras para la extracción de petróleo y la gestión de un crédito del FMI, condicionado a la implementación de medidas liberales, no tardaron en granjearle la hostilidad del peronismo. Para hacer frente a las manifestaciones de descontento, el gobierno puso en marcha el “plan Conintes”, que otorgó al Ejército la facultad de arrestar, detener e interrogar a gremialistas y opositores. Su política exterior y el triunfo del peronismo en las elecciones de 1962 precipitaron un nuevo golpe de estado. Procurando salvar la institucionalidad, asumió el presidente del Senado, el radical José María Guido, cuyo gobierno estuvo tutelado desde las filas castrenses. Las elecciones presidenciales de 1963, con proscripción del peronismo, llevaron a la presidencia a Arturo Illia, de la Unión Cívica Radical del Pueblo. La anulación de los contratos petroleros, la Ley de Medicamentos y un aumento en la inversión en salud y educación cosecharon hostilidad en el empresariado. El peronismo, especialmente su base sindical, y la prensa llevaron adelante una fuerte campaña contra el líder radical, dejando el terreno libre para que, una vez más las Fuerzas Armadas, asestaran un nuevo golpe a la democracia. El 28 de junio de 1966, Juan Carlos Onganía asumió de facto el mando del país. Contaba, una vez más, con amplio apoyo político y social.

La “Revolución argentina” (1966-1973)
El general Juan Carlos Onganía aplicó, con apoyo del FMI, un fuerte programa liberal orientado a satisfacer los intereses de los grandes grupos económicos, al tiempo que, bajo los auspicios de la Doctrina de la Seguridad Nacional impulsada por Estados Unidos, convirtió la persecución del peronismo en la del comunismo y de las guerrillas. Implantó una rígida censura, que alcanzó a toda la prensa y a todas las manifestaciones culturales, incluyendo la intervención de las universidades y la expulsión de profesores opositores, que derivó en lo que se conoce como la “fuga de cerebros”. Sin embargo, las movilizaciones estudiantiles, las insurrecciones populares (como el Cordobazo) y la organización guerrillera debilitaron al gobierno provocando un golpe interno. En junio de 1970 asumiría Roberto Levingston, de corte nacionalista, que no lograría contener las protestas populares y la actividad guerrillera. Una segunda manifestación popular en Córdoba, conocida como el “Viborazo”, dio por tierra con este nuevo gobierno. En marzo de 1971, asumió Alejandro Agustín Lanusse, quien propugnó una política conciliatoria, a través del GAN (Gran Acuerdo Nacional), permitiendo el regreso de Juan Domingo Perón y convocando a elecciones nacionales sin proscripciones para el peronismo. En marzo de 1973, el triunfo sería para los candidatos de esa fuerza, Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima.

Vuelta de Perón (1973-1976)
Entre 1973 y 1976 gobernó nuevamente el peronismo con cuatro presidentes (Cámpora, 1973; Lastiri, 1973; Perón, 1973-1974; e Isabel Perón 1974-1976), quienes intentaron retomar algunas de las medidas sociales del primer peronismo, como el impulso de la industria y la acción social, el mejoramiento de los sueldos y el control de precios. Pero los conflictos internos del movimiento peronista y la guerrilla, sumados a la crisis económica mundial de 1973, complicaron la situación, que se agravó aún más con la muerte de Perón en 1974 y la incapacidad de su sucesora, Isabel Perón, de conducir el país. Esta crisis fue aprovechada para terminar con el gobierno democrático y dar un nuevo golpe militar, que contó una vez más con un amplio respaldo civil.

Dictadura (1976-1983)
La dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983 contó con el decisivo respaldo de los grandes grupos económicos nacionales y el financiamiento permanente de los grandes bancos internacionales y los organismos internacionales de crédito, como el Banco Mundial y el FMI. El saldo de su gestión fue el de miles de muertos y desaparecidos, centenares de miles de exiliados, la derrota del Ejército argentino en Malvinas, la multiplicación de la deuda externa por cinco, la destrucción de gran parte del aparato productivo nacional y la quiebra y el vaciamiento de la totalidad de las empresas públicas a causa de la corrupción de sus directivos y de la implementación de una política económica que beneficiaba a los grupos económicos locales y extranjeros.

Raúl Alfonsín (1983-1989)El 10 de diciembre de 1983, después de casi veinte años, el radicalismo volvía al gobierno tras el triunfo de Raúl Alfonsín. Empujado por la fuerza de los organismos de derechos humanos que nacían tras la feroz represión militar, el líder radical abrió las puertas a las denuncias y a una primera investigación sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, que se reflejó en el informe de la CONADEP y que permitió que fueran juzgadas las cúpulas militares en el Juicio a las Juntas. Aunque insuficiente para algunos organismos, la política de derechos humanos de Alfonsín fue severamente atacada por amplios sectores militares, que produjeron el movimiento carapintada, los retrocesos hacia las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y el último intento guerrillero que culminó en la masacre de La Tablada. Pero lo que había cambiado sustancialmente eran las bases económicas. Con el creciente poderío de los grupos financieros y un mecanismo de endeudamiento externo incontrolable, Alfonsín cedió ante las recetas liberales y no logró reencauzar una economía desindustrializada y anémica. Con escaso apoyo social, frente a un peronismo conspirativo y con los grupos económicos en contra, la hiperinflación obligó a Alfonsín a renunciar antes de tiempo. Vendría el tiempo del “menemato”.

Carlos Menem (1989-1999)
La caída del Muro de Berlín y el fin de la era del mundo bipolar se combinaron con el avance de Estados Unidos hacia la región latinoamericana, cuya formulación más emblemática en materia económica fue el Consenso de Washington, una serie de medidas que establecían la aplicación en América Latina de un proyecto de corte neoliberal. Carlos Menem, el candidato peronista que accedió a la presidencia en 1989, procedió paradójicamente a implementar este programa, que se encontraba en las antípodas de su prédica electoral y de los postulados históricos del peronismo. La privatización de empresas estatales, como YPF, Aerolíneas Argentinas, Entel, Gas del Estado, entre otras, fue acompañada por una apertura indiscriminada del mercado a los productos y capitales extranjeros y por una política de “relaciones carnales” con los Estados Unidos. El proyecto se completó con el Plan de Convertibilidad monetaria impulsado por Domingo Cavallo y las renegociaciones de la deuda externa, que provocaron una mayor dependencia y endeudamiento. El modelo suscitó el apoyo de los sectores medios, que inicialmente se vieron beneficiados por la política monetaria y de importación. Pero pronto comenzaron a hacerse visibles los efectos devastadores en términos sociales y culturales, con una explosión de la desocupación y de la pobreza, y con la visibilidad e impunidad de la corrupción a gran escala. A ello se sumaba una política de “reconciliación” plasmada con los indultos a las cúpulas militares que implementaron el Terrorismo de Estado y también a las guerrilleras. El descontento social no se hizo esperar y algunos estallidos populares (Santiagueñazo y piqueteros en CutralCó y General Mosconi) fueron acompañados por la convergencia política de amplios sectores en lo que terminaría conformando el crítico y progresista espacio del FREPASO y la posterior moderada Alianza en 1997, que con Fernando de la Rúa a la cabeza, pondría fin al gobierno menemista en 1999, pero no al modelo neoliberal implementado.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

NÉSTOR CARLOS KIRCHNER (2003 – 2007) En la contienda electoral la fórmula Néstor Carlos Kirchner-Daniel Scioli obtiene el 2º puesto con un veintidós por ciento en la primera vuelta. El electorado cambia la intención de voto y su adversario, Carlos Saúl Menem, ante una derrota anunciada renuncia al ballottage. Gobernador reelecto de la provincia de Santa Cruz de donde es oriundo, el "Pingüino" como le dicen, es el primer presidente patagónico. Está casado con la senadora Cristina Fernández. Asume el mando el 25 de mayo del 2003. En el discurso, el Presidente sienta las bases de su gobierno marcando las diferencias con las décadas pasadas..."los ochenta exigen la preservación del estado de derecho por lo tanto se pone el acento en el mantenimiento de las reglas de la democracia, los noventa suma la obtención de avances en materia económica y su éxito se basa en las ganancias de los grupos más concentrados de la economía y la magnitud de las inversiones especulativas. Ahora es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales y viabilizar los derechos constitucionales siendo la integración latinoamericana un proyecto regional". La presencia de líderes latinoamericanos confirma la importancia que reviste el nuevo gobierno para toda América Latina. Los presidentes elegidos democráticamente en Sudamérica son: en 2003 Luis Ignacio "Lula" da Silva, obrero y sindicalista en Brasil; en 2005 Tabaré Vázquez primer presidente de izquierda en Uruguay; en enero de 2006 Evo Morales, primer presidente indígena del continente en Bolivia y en marzo de 2006 Michelle Bachelet, primera mujer presidente en Chile. Con el cambio de orientación en la política económica, el gobierno de Kirchner encara la construcción de un modelo de crecimiento y desarrollo regional con inclusión social. A fin de reparar la enorme deuda interna, prioriza la generación de fuentes de trabajo a través de diversos programas y políticas activas que logran bajar la desocupación del 23% en 2002 a un digito en la actualidad. Se incrementa la obra pública en obras viales, transporte (incluyendo el restablecimiento de líneas y talleres ferroviarios) vivienda e infraestructura. Con el fomento de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), el aumento de inversiones en industria, minería, turismo y construcción, entre otras; el incremento de la exportación de nuevas mercaderías que se suman a las ya tradicionales agrícola-ganadera y energía, y la progresiva recuperación del consumo interno, se motoriza el crecimiento sostenido con un superávit fiscal y comercial que supera el récord histórico y agilizando paulatinamente el crédito. Dentro de las principales medidas que definen su gobierno, figura la solución al problema de la deuda externa; se negocia el canje con los tenedores de bonos privados alcanzando una considerable quita. Habiendo recibido el Presidente un fuerte apoyo a su gestión en las elecciones de legisladores nacionales de octubre de 2005, se aboca al tema de la deuda con el FMI; ya reducida en pagos puntuales, y debido a la acumulación de reservas alcanzada, decide cancelar en forma anticipada los pasivos eliminando con esta medida condicionamientos para poder llevar adelante una política de gobierno autónoma sin comprometer el desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida de los argentinos. En defensa de los Derechos Humanos con la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y el Indulto presidencial de 1990, es reiniciado el esclarecimiento del pasado para llegar a la verdad. Se constituye una nueva Corte Suprema de Justicia de la Nación. Todas estas medidas marcan el nuevo rumbo de la Argentina, iniciando el nuevo siglo. Néstor Kirchner finalizó su mandato el 10 de diciembre de 2007, entregando el poder a su esposa Cristina Fernández, quien se impuso en las elecciones del 28 de octubre de ese año y que hasta ese momento era senadora nacional. Culminado su mandato como presidente, Néstor Kirchner obtuvo una banca como diputado por la provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009. En mayo de 2010 fue designado secretario general de Unasur. El 27 de octubre de de 2010, Néstor Kirchner falleció como consecuencia de de un paro cardiorespiratorio no traumático en su residencia de Los Sauces, Calafate, provincia de Santa Cruz. Tenía 60 años de edad.