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El sueco Jonas Eriksson arbitrará la final entre Argentina y Alemania el domingo en el Maracaná

Se trata de un comerciante muy adinerado de 40 años, quien además es periodista. Al equipo lo Sabella lo dirigió en el partido de octavos de final que ganó 1 a 0 frente a Suiza.

Eriksson dirigió a la Argentina en el choque de octavos de final ante Suiza. (Foto: Reuters)
La Fifa designó hoy al sueco Jonas Eriksson para dirigir la final de la Copa del Mundio Brasil 2014 entre Argentina y Alemania, que se disputará en el estadio Maracaná el domingo a las 16.
El árbitro, un empresario sueco de 40 años (28/3/74) de una muy buena posición económica y que además se desempeña como periodista, ya dirigió teres partidos en este Mundial, incluso uno de ellos a la Argentina, en los octavos de final ante Suiza.
Eriksson arbitró el choque entre Ghana y Estados Unidos, con triunfo para los norteamericanos por 2 a 1. También estuvo en goleada de Brasil a Camerún por 4 a 1. Su último encuentro fue la victoria de Argentina a Suiza por 1 a 0.
El sueco es juez desde 1994, pero recién debutó en la liga profesional de Suecia, la Allsvenskan, en 2000. Dos años más tarde, se convirtió en árbitro internacional Fifa.
El juez se hizo conocido por vender hace siete años sus acciones de la compañía IEC Sports por 11 millones de dólares. Lo que se dice, un buen pasar.

El italiano Rizzoli vuelve a dirigir a la Selección

El árbitro italiano Nicola Rizzoli dirigirá el partido entre Argentina y Bélgica el sábado por los cuartos de final del Mundial de Brasil, mientras que el uzbeko Ravshan Irmatov pitará el duelo entre Costa Rica y Holanda.
Rizzoli, de 42 años, tendrá en Brasilia su tercera aparición del certamen después de impartir justicia también en los partidos entre España y Holanda y Argentina-Nigeria, ambos en fase de grupos.
Irmatov dirigirá en Salvador por cuarta vez en Brasil. El colegiado de 36 años ya arbitró los cruces de primera fase Alemania-EEUU, Croacia-México y Suiza-Ecuador.

Robben reconoció que no fue penal: "Me tiré. Pido disculpas, fue estúpido". La Fifa aquí no actua de oficio?

El delantero holandés Arjen Robben reconoce que se tiró en la jugada en la cual convalidaron el penal que terminó convirtiendo Klaas-Jan Huntelaar a los 94 minutos y le dio el triunfo y la clasificación a Holanda ante México.
"Quiero disculparme. Me tiré. A veces, esperas que te den, pero no debería haberlo hecho. Fue estúpido", reconoció al concluir el encuentro a la televisión holandesa.
El atacante de Bayern Munich aseguró, no obstante, que al final del primer tiempo sufrió dos penales consecutivos, en la jugada en la que se lesionó el defensa Héctor Moreno. "Él me golpeó en la canilla y se lesionó. Y luego me volvieron a dar. Si eso no es penal, no sé", protestó.
Robben aseguró que fue él mismo el que le dijo a Huntelaar, que entró en el tramo final del partido, que tirase el penal. "Le pregunté: ¿Quieres tirarlo?, Se me ocurrió que fuese Huntelaar porque es un delantero de clase, que estaba fresco", destacó.

El árbitro millonario que dirigirá a Argentina en octavos de final

Es el sueco Jonas Eriksson, que también es periodista y ganó más de 10 millones de euros al vender acciones de la empresa en la que trabajaba. Ya estuvo en dos partidos en este Mundial: Estados Unidos 2 - Ghana 1 y Brasil 4 - Camerún 1.
El sueco Jonas Eriksson, que será el árbitro del duelo de octavos de final entre la Argentina y Suiza, tiene una historia particular. El juez escandinavo es conocido en el ambiente por ser un millonario que se dedica al arbitraje como un hobby. Uno que el martes lo tendrá en el Arena Corinthians de San Pablo para disputar su tercer encuentro en Brasil 2014.
Eriksson nació en 1974 y a los 20 años comenzó con el arbitraje. Claro que mientras aplicaba el reglamento en distintas canchas se dedicó a los negocios y al periodismo. Así, ahorró hasta comprar el 15% de la empresa IEC in Sports (dedicada a la comercialización de derechos deportivos en todo el mundo), donde trabajaba. En 2007 el medio fue comprado y él recibió por su parte unos 10,837 millones de euros.
De todas maneras, los sueños de este hombre, también ex futbolista, estaban ligados más al arbitraje y al fútbol y hacia allí se dirigió. Internacional desde 2002, hace tres años decidió que su prioridad sería su carrera como árbitro.
"Tuve una vida fantástica como hombre de negocios, pero desde el 2011 me aboqué al arbitraje profesional y estoy pasando el mejor momento de mi vida", contó Eriksson en 2013 en una entrevista a la UEFA. "Todo el dinero no ha cambiado nada, lo mejor que hago en mi vida es ser árbitro de fútbol", agregó.
En Brasil 2014, Eriksson dirigió dos partidos de primera ronda: el de Estados Unidos ante Ghana (fue victoria 2 a 1 de los norteamericanos) y la goleada del local por 4 a 1 ante Camerún.
Durante 2013, Eriksson fue el árbitro del encuentro de vuelta del repechaje entre Uruguay y Jordania que le valió la clasificación al conjunto de Oscar Tabárez. También dirigió el partido de ida de la semifinal de la Liga de Campeones de Europa que disputaron el Atlético de Madrid y el Chelsea.
En ese mismo torneo, el sueco fue apuntado por Manuel Pellegrini por su tarea en la derrota del Manchester City ante Barcelona en el encuentro de ida de octavos de final (fue 2 a 0 para los catalanes). En aquel partido, Eriksson expulsó a Martín Demichelis. El defensor había bajado a Lionel Messi y el juez decidió expulsar al zaguero y cobrar penal. Para el DT chileno, la falta había sido fuera del área.

Un aprobado para Pitana

Ya quedaron atrás todos nervios, los sueños de cada noche, los consejos recibidos de amigos y familiares. Todo llega a la cabeza en un solo instante junto a la adrenalina que fluye a través del cuerpo cuando se pisa el césped y se ingresa al campo de juego para dirigir el primer partido en un Mundial. Le llegó el turno a la terna arbitral argentina para Rusia (1) versus Corea del Sur (1).
La labor de Pitana fue por demás correcta en un partido sin complicaciones de ninguna naturaleza. Es lo que uno interiormente espera; partido bien jugado, sin hechos litigiosos, sin jugadas complicadas, sin fricciones, sin protestas, con poca cantidad de faltas (22 de las cuales 14 fueron de los rusos) y facilitando la continuidad del juego.
Gracias a su excelente estado físico pudo trasladarse de lado a lado del terreno con mucha comodidad y estar siempre cerca de las jugadas. Es para destacar su mejor fallo, la ley de ventaja otorgada apropiadamente que derivó en la conquista del empate ruso. Y respecto a este gol es importante resaltar que si bien ofreció algunas dudas (para mí fue posición adelantada por muy poco), el supuesto offside fue cuestión de centímetros en una jugada con varios rebotes que hacen muchísimo más difícil la decisión final.
Respecto a las sanciones disciplinarias debo decir que no me gustaron. Mostró 4 amarillas, de las cuales 3 fueron excesivas a mi criterio teniendo en cuenta la buena predisposición de los jugadores y lo que pesan en un certamen de estas características donde una segunda amarilla te deja afuera, tal vez, del partido que defina la clasificación. Cuando los encuentros son bien jugados los árbitros pueden tomarse ciertas licencias para no desnaturalizarlos. En cambio la amarilla a Ki Sung-Yueng (16 de Corea) por un tacle deslizante con plancha incluida, no sólo fue por demás acertada sino que si hubiera sido roja nadie hubiese protestado.
En definitiva una actuación buena que le da la posibilidad cierta del otorgamiento de una nueva designación en un encuentro de mayor trascendencia.
No quiero dejar pasar sobre lo visto en los partidos anteriores.
El mexicano Marco Antonio Rodríguez tuvo una actuación por demás discreta en el desarrollo de Bélgica (2) vs Argelia (1). Sancionó enorme cantidad de faltas (muchas inexistentes) en un encuentro por demás normal. No tomé nota de las mismas pero deben haber superado las treinta, casi llegando a las cuarenta. Es lo que se dice comúnmente en nuestro ambiente “un árbitro de laboratorio”. Aquel que puede saberse las reglas a la perfección y sin embargo le falta aprender el juego, el fútbol, donde un roce físico es simplemente eso y no una falta. Para muestra basta un botón se dice y ese botón es la cantidad de faltas sancionadas. Es prácticamente imposible sancionar tal cantidad sin amonestar a algún jugador por reiteración de faltas o como bien dice el reglamento, “infringir persistentemente las reglas de juego”. Uno no llega a interpretar si lo hace por una cuestión de interpretación de las reglas, por desconocimiento de algunos artículos o simplemente por querer ser el centro de atención. Los de este lado del mundo tenemos bastante con Amarilla en ese sentido. En definitiva, árbitro pulcro, simplemente correcto, sin arriesgar demasiado, de buena condición física aunque mal ubicado en varios pasajes del encuentro. Lo que se dice un árbitro F.I.F.A.