Lionel Messi y Gonzalo Higuaín, los delanteros elegidos por el técnico Sabella para el debut ante Chile, comparten un recorrido corto, pero con un sello propio; buscan trasladar su presente al seleccionado. Por Martín Castilla.
Uno es el astro del fútbol mundial y bien pudo defender los colores de la selección española de no haber elegido la camiseta albiceleste. El otro se ganó un lugar entre las figuras galácticas de Real Madrid apenas desembarcó en España y estuvo a un llamado de ser convocado por el seleccionado francés. Son los exponentes del ataque argentino elegidos por Alejandro Sabella para el comienzo de las eliminatorias. Con todo lo que ilusionan, Lionel Messi y Gonzalo Higuaín son los encargados de la misión ofensiva argentina en el contexto sudamericano, donde los esperan marcas asfixiantes y rigurosas. Un primer desafío los moviliza: ser más que los defensores chilenos en el debut del viernes que viene en el Monumental.
En un momento el destino se empecinó en ponerlos en veredas enfrentadas. El 7 de mayo de 2008 se vieron por primera vez en sus vidas, paro apenas si cruzaron un saludo con la mano desde lejos. Fue en el clásico que Real Madrid le ganó 4-1 a Barcelona. El Pipita ingresó en el segundo tiempo y al minuto marcó el tercer gol de su equipo. Uno se dejó llevar por el festejo merengue y el otro se sumergió en su bronca. Se pensó que nunca se juntarían en el seleccionado. Que había cuestiones más allá de lo futbolístico por parte de los entrenadores que le cerraban las puertas a Higuaín. Conjeturas nunca faltaron. Algunas sospechas apuntaban a que pagaba una deuda por una supuesta negativa a integrar los seleccionados juveniles, justamente el lugar en el que la Pulga irrumpió en el mundo del fútbol.
El primer llamado a Higuaín para integrar el seleccionado mayor llegó en el momento más traumático de las eliminatorias pasadas. Cuando la Argentina dirigida por Diego Maradona debía enfrentar a Perú y Uruguay para asegurar la clasificación a Sudáfrica 2010. En el electrizante 2-1 ante los peruanos se hizo el bautismo de fuego para una pareja de ataque que, con variantes y el aporte de otros lugartenientes, tuvo puntos de contacto en 17 partidos, entre ellos los de la última Copa del Mundo. En suelo sudafricano, el Pipita tuvo la boca llena de gol y la Pulga , artífice de 30 remates al arco y hacedor de la mayoría de las jugadas que terminaron en festejo, no pudo cortar su maleficio oficial con la red en la selección. Ese que se prolonga desde el 28 de marzo de 2009, en el 4-0 sobre Venezuela, por las eliminatorias.
Después de haber convertido tres goles para Real Madrid, el N° 9 de la selección ya está con la cabeza en lo que viene. "Estoy muy feliz con esta convocatoria y con empezar este ciclo, pero tenemos que entender que las eliminatorias no serán nada fáciles, no será sencillo ir al Mundial de Brasil", dijo Higuaín. "No hay que mirarlo así", pidió Messi cuando uno de las decenas de periodistas que lo rodearon a su llegada a Ezeiza le preguntó si el seleccionado dependía exclusivamente de su juego. "Un solo jugador no gana un partido, ni en la selección ni en el Barcelona", afirmó.
Higuaín y Messi, el Pipita y la Pulga, entre los dos acumulan 53 goles en lo que va del año. Advertencia de gol en diferentes cuerpos, impulsados por el desafío de comenzar las eliminatorias con un efectivo poder de fuego.








No hay comentarios: